Desde hace unas semanas cuando a eso de las 8 se termina la jornada laboral hay una frase que se repite con bastante frecuencia ¿nos vamos al Aldehuela?. La respuesta es casi siempre afirmativa; después de un duro día de trabajo frente al incansable ordenador lo que más le apetece a uno es salir y tomar un poco de aire “fresco”.
![]() Chiringuito La Carpa |
Sin embargo, nuestra parada habitual es en el chiringuito La Carpa, el único que hemos probado y con el que definitivamente nos hemos quedado. Su terracita amplia, cubierta de césped y cobijada bajo la sombra de los árboles de la zona, resulta un entorno ideal para huir de los días calurosos del verano...
Casi siempre escogemos la misma mesa, quizás por comodidad por ser la más próxima a la entrada, nos sentamos y prácticamente no nos hace falta ni echar un vistazo a la carta.
![]() Ración de patatas bravas |
El camarero, equipado con una Pda de última generación, se acerca a nosotros y con su lápiz va tecleando en pantalla nuestras peticiones: “nos pones una ración de croquetas, otra de patatas bravas y dos montaditos de panceta” “¿de beber?” “Dos coca-colas Light” (por eso de cuidar la línea). |
Apenas unos minutos después ya nos encontramos con la mesa repleta de cazuelitas de barro, nos disponemos a colocarlas para optimizar el espacio y antes de que nada se enfríe comenzamos a picotear, siempre reservando una mini porción para Candy, que no para de dar saltitos a nuestro alrededor y de mover aparatosamente su delgada cola.
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Los tres nos “ponemos las botas”, pagamos y nos vamos a dar un paseo para bajar lo ingerido y disfrutar de un anochecer que hoy se nos antoja aún más bonito que de costrumbre. Candy corretea feliz por la ribera del río y nosotros sentimos que podemos comenzar el siguiente día con la pilas cargadas y con la ilusión de que al atardecer quizás volvamos a hacer una visita a La Carpa.


